miércoles, 3 de noviembre de 2010

3 DE NOVIEMBRE DE 1940, HACE 70 AÑOS...




Tal día como hoy, hace 70 años, moría en Montauban (Francia) una de las personalidades más importantes de la historia política e intelectual de nuestro país. Una persona que se comprometió con la democracia y la República. Debo decir que Manuel Azaña, Don Manuel como decía mi padre, es una figura que sobrevoló en mi casa como un familiar que estaba silenciado pero que existía en algún lugar, eran épocas donde su solo nombre podía provocar disgustos a quien osara pronunciarlo y solo en edad adulta mi progenitor me contó algunas cosas sobre este hombre clave en la historia de España.
Ahora veo las estanterías de la biblioteca familiar y compruebo la admiración (justo respeto) que mi progenitor tenía por el político alcalaíno. Sus Memorias, Diarios y otros estudios sobre Azaña tienen cabida en las estanterías.
Un par de anécdotas me vienen a la mente. La primera el mitin multitudinario que ofreció a los valencianos en la capital del Turia y que mi padre recordaba con admiración. La otra una conferencia que dio el político Augusto Barcia Trelles en la sede de Izquierda Republicana en Valencia en la Plaza de Emilio Castelar y que hizo a mi padre (que en esos momentos estaba jugando al ajedrez), miembro de la Juventudes de IR, subir para compartir estrado. ¿Será que en aquellos tiempos los políticos no eran “clase”?, no lo se pero estudiando algún libro de Azaña (por ejemplo “Diarios 1932-1933, los cuadernos robados” me parecían mucho más cercanos.
Indudablemente el Presidente de la República estaba lejos ideológicamente de mi, pero eso no quita para que a través del conocimiento de su trayectoria me pareciera una persona de inmenso carisma, de una gran honradez, una figura muy alejada de ciertos tipos que ahora quieren apropiarse de su figura, ya sabemos la desfachatez de la derecha española y de alguna parte de la llamada izquierda.
Azaña, Don Manuel, murió en el exilio, como un inmenso número de españoles y españolas que debieron salir de España ante la perspectiva de la muerte, de la gran ola de muerte que desplegó el fascismo. El nazismo también le seguía los pasos, creo que su edad no era “propicia para tan fatal desenlace” pero la pena debió ser juez cruel para acelerar su muerte.
Sean estas líneas para recordar a un hombre de bien.